Sunday, July 16, 2006

Por...

Al pasar de las horas, me siento tranquilo. Nada tan exquisito como conversar contigo, así, como siempre; como si nada hubiera sucedido. Mataste mis miedos, plantaste suspiros, provocaste sonrisas que no se pagan con nada. Tomar de la misma leche, dormir hasta tarde, sentir que tenemos la vida comprada. Estar juntos por todo lo que nos une, entender que somos como hermanos . Y qué decir cuando todos preguntan qué somos... decir que somos amigos, como siempre, no te compliques, no seré yo el que complique tu vida con sus tiempos exactos, con las pisadas definidas, no seré yo el que tenga que vivir por siempre para ti, no seré quien entregue todas sus neuronas para pensar siempre en ti, no seré yo quien despierte en la madrugada y te vea por un lado de mí. No seré yo quien ocupé la cavidad izquierda de tu pecho.

Tengo dos recuerdos tan marcados de nosotros, uno es quizás, el primer día. Jugando con tierra, yo la comí y mamá me regaño, tu solo llorabas. El segundo es hace una semana, tan fátidico, tan erroneo, tan inesperado... tan estúpido de mi parte. Hoy me alegra saber que eres feliz. Si esto aún continúa es por ti, por ser siempre mi fiel amiga, por enseñarme a escribir un post, por siempre tener ideas parecidas, por haberme escrito alguna vez un post, por contarme tus secretos, por esos regalos que juntamos durante todo el año, por los consejos de hace un año, porque prefieres a mi papá como tu dentista, por la distancia que nos separá desde hace dos años, por los días de vacaciones dedicados exclusivamente a mí, por unirte a mis ideas, por luchar por los proyectos en los que nadie cree, por decidir por los dos, por tantos años. Por las palabras censuradas, por el respeto y la confianza, por todo, sabes que te quiero con todo el corazón mi niña de los panditas.



Monday, July 10, 2006

Aún asi me dueles


Vuelvete con tu sonrisa y no con tu llanto, porque el alma se me esta llenando de lujuría. No puedo hacer más que pensar en tus ojos, en tu manos, en lo que eres cerca de mí. Llamarte la fruta prohibida me resulta tan deprimente. Quisiera tenerte conmigo, retenerte... pero nada tiene sentido, no me perteneces, sin embargo, sufro desmedidamente por ti.

Mis lágrimas no pagan mis atrevimientos, mi vida no merece una sola lágrima derramada por ti. No soy lo que quieres que sea y me duele, me frustra, me lleva a un estado que no puedo entender. Quererte incondicionalmente es obsesivo, al final resulta estúpido, resulta vano, resulta incoherente... resulta perderme de mi mismo y transformarme en quien no quiero, en quien escondí por algún tiempo.

Me tienes en una cuerda floja con tus miradas, con tus atenciones, con tus palabras, con tu presencia, tu ausencia y tu compañía. Me pones al borde cuando siento celos que no puedo expresar por miedo, me llevas y me traes de un lado a otro como un llavero.

Me gustas, me apasionas, me llenas de cualquier manera... Me haces sonreír, me haces sentirme mierda, me haces ser feliz de tan solo verte y poder abrazarte. Me motivas para no dejar de luchar en una batalla ya perdida.

Sufro por saberte perdida, por saberte enojada, confundida, decepcionada...
Sufro por robarte una caricia, un beso que no me pertenece, un beso que te duele, que nos aleja, que nos construye una barrera.



Te quiero de la forma en que pocos sabemos querer... con ternura, con esperanza, con fé, con pasión, con amor y con completa lujuría.

Hoy podría pararme, caminar y tocar la puerta. Verte, rogarte e implorarte un perdón sincero, un perdón por mis impulsos, por mis arrebatos... sin embargo, no lo hago. Me conformo con llorar por la noche y no cerrar los ojos.

Por el amor que se transforma en lujuría... por la lujuría que nunca deja de ser prohibida....
Por lo perdido...
Aún así me dueles... y aún así estoy pensando que debo olvidarte.